17 de mayo de 2016

Ingresar a la UNAM: un privilegio.

La lectura con velas

Desde hace años el tener acceso a estudios universitarios en la Ciudad de México dejó de ser únicamente un tema de capacidades académicas, la infraestructura pública administrada por las grandes universidades (UNAM, IPN, UAM) sufre limitaciones para atender la creciente demanda de acceso a los distintos programas que estas instituciones ofrecen.


La UNAM, por ejemplo, está recibiendo alrededor de 245 mil solicitudes por ciclo escolar, pero sólo tiene capacidad para ofrecer 45 mil lugares, 27 mil de los cuales son cubiertos por alumnos que egresan de las escuelas preparatorias y acceden vía el proceso de "Pase Automático", es decir, 60% de los lugares.


Durante 30 años la UNAM no amplió su capacidad, de 1975 a 2004 en promedio ofertó 30 mil espacios para licenciatura, no es hasta 2005 que esto cambia, para ese ciclo tenemos 33 mil espacios disponibles, en 2009 35 mil, 2010 y 2011 con 38 mil, 2012 y 2013 con 40 mil, hasta llegar a 45 mil lugares promedio en 2014-2015. Es decir, en los 15 años recientes la capacidad en asientos universitarios creció 50%.


Por otra parte, el crecimiento de la demanda por acceso a la UNAM tuvo otra dinámica, hasta principios de la década de los 90's se había mantenido estable entorno a las 40 mil solicitudes, no obstante, para finales de esta ya se estaban recibiendo alrededor de 140 mil (250% más), continua el crecimiento constante y en 2010 ya se contabilizaban 200 mil solicitudes alcanzando casi 245 mil en 2015.


Así pues de 1990 a 2015, el número de estudiantes que intenta cursar estudios universitarios en la UNAM creció alrededor del 500% mientras que los lugares disponibles para ellos sólo aumentaron en un 50%.






Bajo este contexto, cada vez será más difícil ser aceptado por la UNAM vía examen de admisión, de primera instancia los mejor preparados serán los que tendrán mayor probabilidad de entrar, 15 mil lugares para 245 mil, sólo el 6% tiene oportunidad.


Supongamos que todos han recibido una formación de calidad en temas estandarizados para afrontar un examen de conocimientos estandarizado y que las calificaciones de los estudiantes de bachillerato son reflejo de su capacidad académica, agreguemos que, en general, un 15% de los alumnos obtiene calificaciones por encima del 9 en bachillerato, entonces alumnos con capacidad para continuar su formación serán apartados del sistema de universidad pública, dificultando así el desarrollo del talento potencial del país. Muchos de ellos no podrán pagar una educación en alguna universidad privada, abandonando el sistema escolar, o en otro caso terminarán en alguna falsa universidad privada de costos bajos y dudosa calidad, tal como pasa a nivel bachillerato: estudiantes con talento que al ir a malas escuelas no son potenciados.



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