17 de abril de 2016

Los Universitarios también necesitan un salario mínimo adecuado.


Hoy en día la educación universitaria en México es un privilegio para aquellos que no han nacido en un contexto bajo el cual puedan garantizar el pago de una cuota mensual en alguna universidad privada. Según el INEGI, cerca del 17% de las personas mayores de 25 años han cursado al menos un año de educación universitaria. La UNAM, la mayor universidad por matricula del país, solo oferta 45 mil lugares para las casi 245 mil solicitudes de ingreso a sus programas universitarios que recibe por ciclo. No obstante esta suerte de exclusividad, los egresados no enfrentan condiciones favorables en la construcción de bienestar vía un mejor ingreso.


Observatorio Laboral en sus 10 carreras mejor pagadas reporta que sólo las 3 primeras pagan salarios mensuales por arriba de los 20 mil pesos promedio (*1), ya en este ranking hay una diferencia de 10 mil pesos mensuales entre el primer lugar y el décimo que percibe 13 mil. La UNAM por su parte reporta en su perfil del egresado del 2014 que el 58% de sus egresados ganan como máximo 4 salarios mínimos mensuales, es decir hasta $8,760 pesos tomando como base diaria los 73 pesos autorizados para 2016. Así pues, los egresados, que en su mayoría provienen de familias donde no hay un precedente de estudios universitarios en los padres, ven como el ser profesionistas no es suficiente para mejorar su condición económica de manera significativa. Este efecto es provocado en gran medida por la desinformación al respecto del mercado laboral que lleva a los recién egresados a aceptar y/o solicitar salarios bajos para un profesionista. Las empresas al entender este fenómeno se ajustan a la oferta y la demanda evitando la optimización de la distribución del ingreso. Imaginemos al hijo de un obrero que se gradúa en administración de empresas y al ser entrevistado por recursos humanos menciona que él se contrataría por 6 mil 500 pesos mensuales. Dado el contexto, para él representa un avance económico pero para los salarios del mercado profesionista es un impacto a la baja. Un universitario recién egresado no debería contratarse por menos de 10 mil pesos mensuales. La empresa por su parte al darse cuenta de este fenómeno publicará ofertas iniciales en ese punto salarial.


Un salario mínimo para graduados universitarios corregiría este fenómeno. Un impulso de este tipo rápidamente daría más dinero disponible a una población que extendería su gasto hacia el rubro de los servicios. Sus necesidades iniciales ya estarían mejor cubiertas. En consecuencia habría una mejora al dinamismo del mercado interno. También serviría como diferenciador para las carreras técnicas, hoy en día muchos profesionistas hacen labores que podrían ser realizables por personal con esta formación pero que las empresas no contratan ya que es barato contratar un universitario. En consecuencia aquellos que estudian carreras técnicas quedan relegados a puestos de promoción de ventas con salario mínimo, casi sin prestaciones vía outsourcing, con pago adicional por comisión, sin contrato definido y gran inestabilidad laboral. Una medida de salario mínimo para universitarios también les sería benéfica ya que las empresas que no quieran pagar más pueden comenzar a abrir las puertas a las carreras técnicas para la realización de muchas tareas, dándoles así mejores condiciones de trabajo. Es decir ellos ahora recibirían los 6 mil 500 pesos.


Por lo tanto, una medida de salario mínimo para universitarios ayudaría a dar valor a cada uno de los distintos niveles de educación que se tienen en México.










(*1) Las carreras que mejor pagan son: 1. Finanzas, banca y seguros, 2. Estadística, 3. Química.





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